¿Qué entendemos por salud?

Cada 7 de abril se celebra el Día Mundial de la Salud, una fecha elegida en honor a la fundación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1946. Desde entonces, la OMS ha trabajado para que entendamos la salud como algo más que la ausencia de enfermedades. Según su definición, estar saludable significa tener bienestar físico, mental y social.
Para lograr una vida sana, no basta con evitar enfermedades; influyen muchos factores, como el ambiente en el que vivimos, nuestro estado emocional y las condiciones de trabajo o estudio. También es clave que existan políticas de salud accesibles para todas las personas.
En las universidades, es importante fomentar hábitos saludables, como hacer ejercicio, alimentarse bien, cuidar la salud mental y evitar sustancias dañinas como el tabaco o el alcohol. Además, se deben crear espacios donde los estudiantes y el personal se sientan apoyados y puedan desarrollar relaciones positivas.
Para que estas acciones tengan un impacto real, es fundamental que la comunidad universitaria trabaje en conjunto. La participación de todos, desde estudiantes hasta profesores y personal administrativo, ayuda a construir un entorno saludable y equitativo. También es importante que estas iniciativas sean sostenibles.
El bienestar no solo depende de las decisiones individuales, sino también de un entorno que facilite hábitos positivos. Contar con acceso a información sobre salud, recibir apoyo en momentos difíciles y sentirse parte de una comunidad que valora el bienestar son aspectos clave para mejorar la calidad de vida de estudiantes, docentes y trabajadores.
Al final, cuidar la salud no es un esfuerzo aislado, sino una responsabilidad compartida. Si desde las universidades se impulsa una cultura que priorice el bienestar físico, mental y social, no solo se beneficia la comunidad educativa, sino también la sociedad en su conjunto. Porque invertir en salud es invertir en un futuro más humano, equilibrado y sostenible.